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Los Nova: Tres Generaciones de Estibadores en Talcahuano

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Juvenal Nova vive en San Vicente y empezó a trabajar como estibador en 1957. Su hijo Alejandro continuó su legado en 1982. Desde 2017, su nieto Alejandro, sigue la tradición.

Por: Pablo Martínez Tizka

Tres generaciones, una pasión: la de trabajar en el puerto. Juvenal Nova Burnos junto con su hijo Alejandro Nova Ygaimán y su nieto Alejandro Nova Reyes han conformado una tradición familiar como estibadores en los puertos de Talcahuano y San Vicente.

Juvenal, de 82 años, comenzó a trabajar en labores portuarias en 1957, sin pensar que sería el iniciador de una generación dedicada al oficio.

«Mi labor era estibar la carga cuando llegaba desde puertos extranjeros y también cuando se exportaba. Era una pega dura en esos años, a puro ñeque y con los sacos al hombro. Ahora es más mecanizada. El que no aguantaba, se iba para la casa y entraba otra persona», contó.

Sobre el ingreso de su hijo al mismo oficio, señaló que «imagínese que en época de vacaciones yo iba a trabajar y mi hijo me seguía. Los guardias no lo dejaban pasar y le pedía a la dueña de una fuente de soda que cuidara a mi hijo transitoriamente. No lo podía dejar en la casa».

Juvenal Nova Burnos recalcó que «él solo me seguía. No fue que yo le inculcara el ser estibador o que quisiera que hubiera una tradición».

Sus consejos fueron claves para su hijo y su nieto. «Los apoyé en sus decisiones y les dije que deben aprender bien para evitar los accidentes y para que sepan bien su función».

Durante la tarde llegó el hijo Alejandro Nova Ygaimán a su casa. Orgulloso presenta a su padre: «Él es don Juve, estibador y niño símbolo del Club Deportivo Gente de Mar».

Segunda generación

Alejandro Nova Ygaimán tiene 51 años y empezó en el oficio en 1986. «Las cosas no pasan porque sí. Mi padre fue trabajador portuario, jugador de Gente de Mar, murguero y tocaba el bombo. Con los años trabajé en el puerto sin saber qué hacer, pero fui aprendiendo. Igual fui murguero y toqué el bombo. Mi hijo Alejandro es estibador desde el año pasado y adivine: también toca el bombo y es murguero».

Además, contó orgulloso que en la familia «llevamos el puerto en nuestra sangre».

Sobre sus inicios en el rubro, Nova Ygaimán afirmó que «cuando entré al puerto todos me decían Juvenal y yo me llamo Alejandro Juvenal, pero me conocían gracias a mi padre. Más adelante me decían el ‘Palanquilla chico’ porque a mi papá le decían ‘Palanquilla'»

Sus inicios fueron en la saquería, sin embargo solo duraría un año. «La curiosidad me abrió puertas porque notaron que tenía ganas de aprender. Me dejaron manejar la grúa cuando no tenía idea. Me dijeron que tenía un par de joystick y los botones power y engine. Despacito aprendí y se dieron cuenta que tenía dedos para el piano. Así fue hasta el final», indicó a La Estrella.

Alejandro Nova Ygaimán se retiró del trabajo de estibador en diciembre de 2017. «Es un trabajo muy duro, de muchas horas. Mi hijo Alejandro entró en agosto del año pasado y está trabajando en la sección de contenedores. La pega se ha automatizado, pero los riesgos son mayores. Hay más máquinas».

Tercera generación

Alejandro Nova Reyes es, por ahora, el último de la generación de estibadores. Tiene 26 años y trabajó anteriormente como guardia de seguridad en una discoteca y como vendedor.

«Tengo dos hijos y necesitaba un trabajo estable. La pega estaba mala y mi papá me ayudó a estar en la empresa. Gracias a Dios quedé y espero mantenerme ahí», dijo Alejandro.

El nieto de don Juvenal agregó que «desde que tengo uso de razón conozco la tradición portuaria de la familia. Antes de ser estibador, lo pensé. Mi papá no quería en un principio porque el horario es muy pesado, pero me ha gustado mucho».

Nova Reyes añadió que el oficio «siempre me llamó la atención. Hay un buen ambiente y es especial que mi papá, mi abuelo y mi tío hayan hecho lo mismo».

En su corta etapa ha aprendido sobre los riesgos que se corren. «El uso de las maquinarias y el caminar entre los contenedores es lo más peligroso, además de soportar el frío en el invierno. Hay que estar bien abrigado, a veces con dos pantalones», dijo.

Hoy, Alejandro Nova Ygaimán trabaja en la mueblería, don Juvenal descansa y el miembro más joven continuará con la tradición.

«Ser estibador era un trabajo muy duro en mi época. A puro ñeque y con los sacos al hombro».

Juvenal Nova,, estibador»

Información por: DIARIO LA ESTRELLA DE CONCEPCIÓN

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