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Mujeres Ganan Protagonismo en el Sector Marítimo-Portuario Chileno

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Si bien todavía son pocas, las mujeres -durante los últimos 20 años- han ido ganando espacio y protagonismo en el sector marítimo-portuario en Chile, no solo cumpliendo roles administrativos, sino gerenciales y también operativos en los patios de los terminales o embarcadas en naves.

PortalPortuario.cl, en el marco del Día Internacional de la Mujer, recogió testimonos de distintas mujeres que desempeñan labores en diversos ámbitos de la actividad, a fin de conocer su perspectiva de la labor que desempeñan a diario en un rubro donde predominan los hombres.

Sylvia Gallardo, quien es operadora de remolcadores de SAAM en Quintero, cuenta que llegó a ese trabajo en 2013 mediante un anuncio que encontró en internet y, desde entonces, ha acompañado recaladas y zarpes en varios puertos del país. Gallardo, que primero estudió comercio exterior en el Instituto Ites y luego Piloto Regional en la Universidad Andrés Bello, asegura que maniobrar un remolcador es dificil tanto para hombres como para las mujeres.

“Esto no lo hace cualquiera, pero la empresa te da la posibilidad de ir capacitándote. Nunca se me ha hecho complicado trabajar en un rubro principalmente masculino. Mucha gente ve que es difícil ser la única mujer, pero estoy muy ambientada y no existe gran diferencia entre lo que pueden hacer ellos y yo en el trabajo”, asegura la única operadora de remolcadores de Quintero.

En tierra, y en el extremo sur austral de Chile, Patricia López es la que comanda los destinos de la Empresa Portuaria Austral, siendo -además- la única gerente general de una empresa portuaria del Estado.

“Hace muchos años, desde la universidad, estoy acostumbrada a trabajar en un mundo con muchos hombres. En el mundo portuario, hay que reconocerlo, predominan el sexo masculino, pero para mí no ha sido tema, porque siempre me he desempeñado en el rubro partiendo por Agunsa, pasé a CCNI, después estuve un tiempo en LAN, después volví al mundo portuario y ahora en Magallanes a cargo del puerto, lo que ha sido una experiencia mucho más desafiante, porque ser gerente general implica estar 24/7 pendiente de todo, ahora si bien es un sector donde hay más hombres, en el caso de nuestra empresa puedo decir con orgullo que somos 20 mujeres de un total de 60 trabajadores”, comenta.

“Las mujeres damos otra mirada a los temas y debo decir que el relacionamiento con los distintos actores como clientes o sindicatos ha sido siempre muy positivo. Hemos estado incorporando más mujeres, pero todavía creo que en el sector hay pocas como ocurre también en otros rubros, me parece que es un tema de tiempo y en ámbito portuario se ha dado de forma más acentuada, de hecho, si no me equivoco soy la única mujer gerente general de un puerto en Chile y en cargos ejecutivos hay pocas, por lo que la falta de presencia femenina aún es poca y hay mucho que avanzar. Es un desafío que se incorporen más mujeres al área”, añade.

En ese aspecto, el espacio debe ser abierto por los hombres como ocurrió con Catalina Torres que, a sus 25 años, es la primera winchera de Talcahuano y de Chile.

A ella, el Sindicato de Emabaladores la aceptó para hacer su práctica tras estudiar logística portuaria. “Llegué a ser winchera por la oportunidad que me dio el sindicato para poder subir de practicante. Creo que lo más importante es que estamos abriendo oportunidades a más mujeres de desempeñarse en lo que les gusta y que no les limite que sea un sector históricamente de hombres, pero también  hay que agregar la disposición de mis compañeros de traspasarme sus conocimientos y apoyarme en el proceso”.

“Me siento muy felizy orgullosa de ser la primera winchera del Puerto de Talcahuano, de la Región y de Chile, pero estaré más contenta al saber que no seré la única y que este puerto sea un ejemplo para los demás de que las mujeres podemos estar en cualquier lugar y trabajo que se proponga”, enfatiza Catalina.

Consuelo Cánaves, gerenta general de Muellaje Central y ganadora en 2016 del Premio Marítimo de las Américas de la Comisión Interamericana de Puertos de la OEA, coincide en que los hombres deben ir abriendo los espacios, sobre todo, en áreas operativas.

“Todavía tenemos un desafío para lograr una integración de la mujer al sector portuario en distintos roles. Nosotros hoy día en la compañía tenemos un desafío para lograr una integración de la mujer al sector portuario en distintos roles. Nosotros hoy día en la compañía tenemos un 20% de mujeres, lo que es un número bajo y, sobre todo, en el ámbito portuario específico es menor y el desafío es cómo lograrmos generar que se incorporen más mujeres a los distintos roles de la operación portuaria”, sostiene Cánaves.

“Este es un camino largo, porque el rubro portuario todavía se aprende mucho en el hacer y el hacer tiene que ver con aprender in situ, en el puerto, y hay ciertos ámbitos en que todavía hay algunos trabajos muy físicos, donde nuestra condición física nos limita en algunas labores y esto no es ser machista ni feminista ni nada, simplemente tenemos condiciones diferentes, pero en operación de grúas por ejemplo, tenemos operadoras en las distintas grúas y en los terminal tractor, así que hemos ido avanzando”, afirma la ejecutiva.

“Donde todavía falta es en la supervisión portuaria, tener una mujer a cargo de una cuadrilla, así que siento que ahí tenemos un camino enorme que avanzar y no es fácil, porque tiene que ver con liderazgo, ya que en el mundo de los portuarios te validan porque sabes de la operación y ese aprendizaje es lento y si no se abren los espacios para que las mujeres aprendan ese conocimiento, nos van a faltar mujeres capataces”, reflexiona Cánaves.

Caroline Arias es un ejemplo del aprendizaje obtenido en una década, lo cual le ha permitido a sus 30 años ejercer un rol de supervisorea de graneles en Puerto Coronel.

“En noviembre cumplo 10 años trabajando en Puerto Coronel y siempre he tenido una buena experiencia laboral y relación con mis compañeros. Actualmente me desempeño como supervisora de graneles, donde voy a cumplir dos años en el cargo. Mi trabajo se basa en principalmente en los despachos hacia los clientes y el almacenaje de los graneles”, cuenta la técnico en Industria Maderera.

Arias relata que “en el puerto se ha visto un aumento de mujeres en los últimos años. El empleador se ha dado cuenta de nuestras habilidades y hoy existen muchas jefaturas femeninas. Somos más minuciosas, ordenadas y limpias. Aquí todo se soluciona con respeto y comunicación, no hay discriminación de género”.

“Hoy no se puede decir que el trabajo en el puerto es sólo para hombres. Estamos al mismo nivel tanto en conocimiento, como en nuestro desempeño en terreno. En mi caso, el lugar donde trabajo en el invierno es muy duro, pero aun así me encanta lo que hago y logro buenos resultados”, enfatiza.

Guacolda Vargas, gerente de Desarrollo y Sostenibilidad de Puertos de Talcahuano, coincide sobre este punto al asegurar no solo que los hombres deben abrir espacios y apoyar la incorporación de la mujer, sino que las propias trabajadoras deben tener seguridad y confianza en sus capacidades.

“Creo que uno de los  desafíos de la mujer en el sector portuario es lograr visibilidad para ser incorporada en distintos niveles de la empresa, ello requiere tener  seguridad y confianza  en nuestra capacidad para analizar y tomar decisiones,  tener espacio para crecimiento y desarrollo profesional.  En un sector dominado por hombres es crucial la apertura de nuestros pares masculinos, en mi caso en Puertos de Talcahuano  he sentido ese apoyo.   En otro ámbito, está el desafío de lograr el equilibrio familia -trabajo, eso sí este también es un desafío para el hombre, en el cómo compatibilizar la vida familiar y laboral, creo que compartir tareas es clave”, fundamenta.

Y así venció sus temores y también los prejuicios en su familia Carmen León, quien opera grúas en el terminal extraportuario de SAAM en Iquique.

Carmen hizo el curso de operación logística mención grúa horquilla por sus propios medios y, en su anterior empleo, intentó ser considerada para trabajar con esas máquinas; sin embargo, no se lo permitieron. En SAAM tuvo esa oportunidad, aunque reconoce que “al principio me daba miedo, porque los contenedores de cervezas eran pesados y la máquina se me iba para adelante. Pero después fui aprendiendo a manejarla. Lo más difícil ha sido que era muy lenta en la máquina, pero ahora estoy más rápida y me gustaría serlo todavía más”.

“Me siento muy cómoda con mis compañeros, pobre de ellos que me vengan a tratar mal. A mi hijo, que tiene 24 años, no le pareció que hiciera este trabajo, pero yo le dije que quería superarme. Acá me siento cómoda; me ha tocado cambiar aceite y hasta hemos cambiado neumáticos”, narra con orgullo.

Redacción: Por Andrés Orrego Siebert, Portal Portuario

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